La subcisión de cicatrices de acné es un procedimiento de medicina estética que utilizo para tratar determinadas cicatrices hundidas, especialmente aquellas que permanecen ancladas a los tejidos más profundos de la piel.
Cuando una paciente viene a consulta porque tiene marcas de acné que no desaparecen, lo primero que hago es observar qué tipo de cicatrices presenta. No todas son iguales y, por eso, tampoco todas necesitan el mismo tratamiento.
Con la subcisión buscamos liberar las bandas fibrosas que mantienen algunas cicatrices deprimidas. Al reducir esa tracción, la superficie de la piel puede mejorar progresivamente. El resultado depende de la profundidad, la antigüedad y las características de cada cicatriz.
Con este tratamiento busco mejorar las depresiones que algunas cicatrices de acné dejan en la piel, trabajando sobre una de las causas que mantienen esas marcas hundidas.




Suelo valorar la subcisión en personas que presentan cicatrices hundidas después del acné, especialmente cuando existe una adherencia que tira de la piel hacia planos más profundos.
No todas las cicatrices de acné se tratan mediante subcisión. Las cicatrices muy estrechas y profundas, como algunas de tipo ice pick, o las cicatrices elevadas pueden necesitar otras técnicas.
Antes de comenzar, realizo una valoración de las cicatrices para identificar su profundidad, su forma y si existen adherencias que podamos liberar mediante subcisión.
Si considero que el tratamiento es adecuado, planifico las zonas que vamos a trabajar y te explico el procedimiento, sus posibles molestias y los resultados que podemos esperar.
La subcisión consiste en introducir una aguja o cánula específica bajo la piel para liberar cuidadosamente las bandas fibrosas que mantienen algunas cicatrices hundidas. Según el caso, puede utilizarse anestesia local para mejorar la comodidad durante el procedimiento.
Después es habitual que aparezcan inflamación, sensibilidad o hematomas temporales. Te explicaré los cuidados posteriores y cuándo conviene revisar la evolución.
En algunos pacientes puede ser necesario realizar más de una sesión o valorar otros tratamientos complementarios. Mi prioridad es adaptar el procedimiento al tipo de cicatriz y evitar técnicas que no aporten una mejoría razonable.
Los resultados dependen del tipo de cicatriz, de la intensidad de sus adherencias y de la respuesta individual de la piel.
Al liberar las adherencias podemos conseguir que algunas depresiones sean menos visibles. Sin embargo, la subcisión no elimina todas las cicatrices ni garantiza una superficie completamente lisa.
Me gusta revisar la evolución una vez que ha desaparecido la inflamación, porque es entonces cuando podemos valorar mejor el resultado y decidir si conviene realizar otra sesión o combinar técnicas.
Podemos valorar qué tipo de marcas tienes y si la subcisión es una técnica adecuada para tratarlas.
Estudiaré tus cicatrices, te explicaré qué resultados podemos esperar y diseñaremos un tratamiento adaptado a las características de tu piel.