La hiperhidrosis axilar es una sudoración excesiva de las axilas que puede aparecer incluso cuando no hace calor, no estamos haciendo ejercicio o no existe una situación que justifique esa cantidad de sudor.
No hablamos simplemente de sudar un poco más de lo habitual.
Cuando la sudoración es intensa puede llegar a mojar constantemente la ropa, generar manchas visibles y condicionar situaciones sociales, laborales o personales.
En nuestra consulta de medicina estética en Pamplona podemos tratar determinados casos de hiperhidrosis axilar mediante toxina botulínica, reduciendo temporalmente la actividad de las glándulas sudoríparas de la zona tratada.
La toxina botulínica actúa bloqueando temporalmente la señal nerviosa que estimula la producción de sudor. Su utilización para la hiperhidrosis axilar está respaldada por guías clínicas y se considera una alternativa mínimamente invasiva cuando las medidas conservadoras no proporcionan un control suficiente.
El objetivo es sencillo: sudar menos y conseguir que la hiperhidrosis interfiera mucho menos en tu día a día.
La hiperhidrosis puede parecer un problema menor desde fuera, pero para la persona que la padece puede resultar realmente incómoda.
El tratamiento de la hiperhidrosis axilar con toxina botulínica permite actuar directamente sobre las zonas en las que se produce la sudoración excesiva.
Entre sus principales ventajas destacan:




Nuestro objetivo no es impedir que el cuerpo sude, sino controlar la sudoración excesiva localizada en las axilas.
Este tratamiento puede valorarse en personas cuya sudoración axilar excesiva afecta a su comodidad o a su calidad de vida, especialmente cuando las medidas habituales no son suficientes.
Antes de comenzar, realizo una valoración de cada paciente y de la intensidad y distribución de la sudoración.
Esta valoración nos permite determinar si el tratamiento con toxina botulínica está indicado y delimitar correctamente la zona que necesitamos tratar.
Durante el procedimiento realizamos pequeñas infiltraciones superficiales distribuidas por la piel de las axilas.
La toxina botulínica interrumpe temporalmente la señal química que activa las glándulas sudoríparas en las zonas infiltradas, disminuyendo así la producción de sudor.
Se trata de un procedimiento realizado en consulta y, generalmente, permite volver a la actividad habitual después del tratamiento siguiendo las recomendaciones médicas indicadas.
Cada caso es diferente, por eso adaptamos el tratamiento a la distribución real de la sudoración de cada paciente.
La disminución del sudor no necesariamente se produce de forma inmediata después de realizar las infiltraciones.
El efecto comienza a desarrollarse durante los días posteriores y puede tardar alrededor de dos semanas en alcanzar su efecto completo.
Cuando la sudoración vuelve progresivamente, podemos valorar la necesidad de repetir el tratamiento.
No buscamos prometer una axila completamente seca durante un tiempo exacto, sino conseguir un control clínicamente significativo de la sudoración.
Tener que pensar continuamente qué ropa ponerte, comprobar si se ven manchas o sentir las axilas constantemente húmedas puede resultar muy incómodo.
El tratamiento de la hiperhidrosis axilar con toxina botulínica nos permite actuar directamente sobre la sudoración excesiva de la zona.
En consulta estudiaremos tu caso, la intensidad de la sudoración y si la toxina botulínica es una opción adecuada para ti.
Clínica de medicina estética en Pamplona Jessica Hernández
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